Jalisco

El Yunque en Jalisco.

                   

                         Rubén Martín (PÚBLICO/Milenio; 18 de junio del 2007)

Dos docenas de militantes de El Yunque, entre ellos siete de primer nivel, acompañan a Emilio González en el gabinete estatal.

Guadalajara.- “El Yunque es como el chupacabras”, ha dicho repetidas veces Emilio González Márquez, cuando se le pregunta sobre su pertenencia a esa organización de ultraderecha. Hasta ahora nadie ha visto al chupacabras, pero sí se ha visto al actual gobernador de Jalisco en reuniones de El Yunque. Lo vio Luis Paredes Moctezuma, ex presidente municipal de Puebla, ex dirigente del Frente Universitario Anticomunista y militante confeso de El Yunque por más de 30 años.

Y la pertenencia de Emilio González a dicha organización reservada, a la que se entra por un largo proceso de reclutamiento, también fue confirmada para este reportaje por un panista local (ex diputado federal, ex regidor y ex funcionario público) quien militó diez años en El Yunque y quien afirma haber participado en reuniones de esta organización confesional junto con el actual gobernador de Jalisco en la casa de Alejandro Esponda Gaxiola, jefe estatal yunquista.

“Yo he estado en reuniones orgánicas de El Yunque con ellos”, sostiene Luis Paredes al referirse a Emilio González y a Fernando Guzmán, actual secretario de Gobierno. El ex alcalde de Puebla contó a este diario que el último de estos encuentros fue en enero de 2003, en el hotel Marriot Aeropuerto a la ciudad de México, a donde varios militantes de El Yunque fueron invitados por Luis Paredes para celebrar su asenso a la presidencia de Puebla. Ahí convivieron, sobre todo, los militantes yunquistas que operaron abiertamente en el DHIAC.

Ahí estuvieron el gobernador Emilio González y Fernando Guzmán.

El Yunque es una organización de derecha fundada en 1955. En todo este tiempo ha actuado de manera reservada y todavía la mayoría de sus militantes niegan su pertenencia a la misma debido al juramento que hacen de primordialidad, reserva y disciplina. Pero ahora las evidencias y testimonios sobre la existencia de esta agrupación y la militancia de muchos de sus miembros son incontrovertibles.

En Jalisco no únicamente la cabeza del poder público estatal ha participado en El Yunque. También militan, están de manera pasiva o militaron en esa agrupación dos docenas de actuales funcionarios estatales. Además de Emilio González, pertenecen al Yunque los secretarios de Gobierno (Fernando Guzmán), de Desarrollo Humano (Martín Hernández), de Cultura (Alejandro Cravioto), la contralora estatal (María del Carmen Mendoza), y los coordinadores de Innovación Gubernamental (Herbert Taylor) y de la Gran Alianza por Jalisco (Leonardo García). El secretario particular del gobernador, Antonio Gloria, también fue identificado como militante de El Yunque. Alonso Ulloa, coordinador de Políticas Públicas, es considerado como un militante pasivo, alguien que se afilió pero que ahora ya no participa.

Además de estos servidores públicos hay al menos otros catorce cuadros que ocupan la dirección de organismos desconcentrados (como Iprovipe, Siteur o Fojal), o la dirección de institutos estatales (como el de la mujer y de la juventud), además de ocupar puestos administrativos de segundo nivel en varias dependencias .Entre estos se encuentra Alejandro Esponda, director en la Secretaría de Desarrollo Humano, a quien un ex militante del Yunque identifica como uno de los jefes estatales de esta organización en Jalisco. La militancia de Emilio González, y otros miembros de su gabinete, en El Yunque son confirmadas también para Público, por el periodista Álvaro Delgado, quien en 2003 develó públicamente la existencia de esta organización en su libro El Yunque, la ultraderecha en el poder (2003, Plaza y Janés). Álvaro Delgado añade que Jalisco es “sin duda uno de los gobiernos estatales en los que los militantes de El Yunque ocupan posiciones prominentes”.

Luis Paredes y Álvaro Delgado sostienen además que Fernando Guzmán, ha sido jefe estatal de El Yunque en Jalisco. Guzmán fue enviado por la dirigencia del Yunque para desarrollar trabajo político a través del DHIAC. Al legar en 1983 tenía trabajo en el despacho jurídico del empresario Ignacio Aranguren. A través del DHIAC miembros de El Yunque hicieron trabajo político abierto, reclutaron cuadros y penetraron el PAN. Luis Paredes cuenta de su relación con Fernando Guzmán. “Con este último tuve una intensa relación en DHIAC, asociación desde la que la organización penetró al PAN hasta lograr un amplio predominio en sus órganos directivos”.

Otro integrante del gabinete de Emilio González, que es militante de El Yunque y es Alejandro Cravioto, secretario de Cultura. Luis Paredes dice que estuvo en reuniones orgánicas con él. Por su parte, Álvaro Delgado confirma esta militancia e identifica a Alejandro Cravioto como presidente del Consejo Nacional de Estudiantes y participante del MURO, organización de derecha involucrada en actividades violentas en recintos universitarios y en contra de figuras de la izquierda mexicana. La ambigüedad.

Entrevistado sobre su militancia yunquista, Fernando Guzmán repite la idea de su jefe. “Dicen que El Yunque es como chupacabras; yo no lo conozco; si El Yunque es una especie de torquemadas, pues no me interesa que me inviten. Si es una instancia con otras visiones reconocidas y favorables, hombre, pues sería interesante conocerla”, responde el secretario de Gobierno.

Algo semejante contesta Leonardo García, coordinador de la Gran Alianza por Jalisco. “Yo soy egresado de la ACJM (Acción Católica de la Juventud Mexicana), y eso fue mi pecado mortal (…) porque resulta que todo el egresado de la ACJM es del Yunque (…) voy a decir como dicen en mi tierra, ‘oigan si saben de esta avísenme’, porque yo si quisiera entrar, díganme dónde está El Yunque para llevar mi solicitud, yo sí la firmo”. Herbert Taylor, dice por su parte: “yo nada tengo que ver [con El Yunque]”, pero en lugar de negar, confirma que El Yunque existe. Su existencia se la confirmó Carlos Castillo Peraza, quien le confesó que debió negociar con los jefes de El Yunque cuando llegó a la dirigencia nacional del PAN.

Una característica de los personajes citados en este reportaje es que además militar en el Yunque llegaron al PAN después de participar (o lo siguen haciendo) en distintas organizaciones: ACJM, Boy Scouts, DHIAC, PDM, Opus Dei y Comunión y Liberación (agrupación fundada en Italia), entre otros. Todas estas organizaciones (excepto los Scouts) tienen una marcada cercanía con la iglesia católica, cuyos principios y posiciones promueven abiertamente. Desde esas organizaciones y en coordinación con otros grupos del país, decidieron penetrar y alcanzar espacios dentro del PAN, agrupación que les permitió alcanzar los puestos de poder público que ahora tienen.

Hubo dos oleadas de penetración al PAN: desde mediados de la década de 1980, y particularmente durante la campaña presidencial de Manuel Clouthier, y otra a principios de la década de 1990 cuando se disolvió el PDM y muchos de sus cuadros dirigentes ingresaron a Acción Nacional. En Jalisco esa llegada ocurrió durante las presidencias de Gabriel Jiménez Remus (1987-1990) y de Tarcisio Rodríguez Martínez (1990-1996). Llegaron en lo individual, pero una vez adentro actuaron de manera concertada, aseveró este último. Aunque no sabe si se llama Yunque o de otra forma, para Tarcisio Rodríguez no hay duda de que cuadros de una organización secreta penetró a su partido.

Para el ex senador panista Felipe Vicencio Álvarez no hay duda que el nuevo grupo gobernante proviene de estas corrientes que penetraron el PAN hace 20 años. “Resulta evidente que el nuevo gobierno se constituye en forma muy clara a partir de la reagrupación de un grupo político que detento el control del partido en años recientes; sí es gente que es identificada en las diferentes relaciones como del Yunque, yo he escuchado algunos testimonios de quien estuvo cerca de estas actividades y que en efecto identifica como participantes en ellas a los miembros del gobierno actual”. El actual delegado de Sedesol indica que están relacionados con la dirigencia panista de Manuel Espino y que “de alguna manera se han estado posicionando de los cargos de relevancia y constituyen hoy por hoy la fuerza predominante tanto en el partido a nivel nacional como en el gobierno del estado” de Jalisco. Ideología o puestos

A 52 años de su fundación, su estructura y propósitos se han modificado. Ahora más que su objetivo de defender la iglesia católica de la persecución estatal y la lucha por la implantación de un orden social-cristiano, analistas y ex militantes de esta organización sostienen que El Yunque se ha convertido en una mera agencia de colocaciones de cuadros en el poder público. “Al ingresar a los claustros del poder, encontraron las herramientas que había usado el viejo sistema y aprendieron a usarlas. Se aplican entonces, no a fomentar la democratización del país, sino a suplantar un autoritarismo con otro”, dice a Luis Paredes.

Y hay pruebas suficientes para mostrar que si un miembro de la organización alcanza un puesto de poder público importante, sus compañeros yunquistas quedarán también convenientemente colocados. Esto ha hecho Emilio González tanto en el gobierno de Guadalajara (2004-2005), como ahora en el gobierno estatal. La mayoría de cuadros de El Yunque obtuvo un cargo público.

Algunos sostienen que los conflictos entre las corrientes panistas tienen que ver con la oposición de los tradicionalistas a la penetración de una organización ajena al PAN. Pero otros consideran una exageración el grado de cohesión e incluso dudan de su existencia, como fue el caso del actual secretario de Planeación, Víctor González Romero, quien en la primera junta de gabinete se la pasó también que dijo que si eso era el Yunque, que lo afiliaran.

Más allá de la preparación o no de estos dobles militantes (panistas y yunquistas), lo que está en juego es la lealtad al voto popular o a la organización a la que juran primordialidad, como se hace en las ceremonias de iniciación.

Luis Paredes considera a Emilio González “como una persona honesta y bienintencionada”, pero que puede ser presionado por los jefes de El Yunque en algún sentido que a ellos les interese. “En el caso de Jalisco, intentarán copar a todas las instancias oficiales, de manera que lo que haga el gobierno no se determine en la oficina del gobernador, sino en las juntas del Yunque, donde el jefe, con gran frecuencia, no tiene ni la visión ni la capacidad que los asuntos públicos requieren, pero si tiene forma de hacerse obedecer”, señala. 

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