Las raíces de la ultra-derecha.

Posted on junio 3, 2007. Filed under: El Yunque, Guanajuato, Política |

ECHA RAICES ULTRA DERECHA.                                                    

Por Manuel Mora MacBeath/ enviado

  (Suplemento AM, León; 1 de junio del 2007) 

Hace casi 40 años, la organización del Yunque empezó a reclutar a jóvenes guanajuatenses; hoy, los integrantes de aquellas primeras células han llegado al poder en posiciones clave en el Gobierno del Estado y en el Congreso. Gerardo Mosqueda y Alberto Diosdado, secretarios de Gobierno y de Educación respectivamente, son señalados por sus ex compañeros como fundadores del grupo secreto de ultraderecha.

Así lo vivió Luciano Chávez, fundador de El Yunque en Guanajuato: “En la primera célula del Yunque en Guanajuato estaban Gerardo Mosqueda Martínez (actual secretario de Gobierno) y Alberto Diosdado (titular de la Secretaría de Educación)”.

 

Puebla.- La Organización Nacional del Yunque nació en Jalisco hace más de 70 años como respuesta a las políticas “anti-católicas” –que no laicas- del gobierno del presidente Plutarco Elías Calles. La Guerra Cristera, que dejó miles de muertos en el Bajío, es fundamental para entender el nacimiento de la Organización, relata en entrevista Luciano Ruiz Chávez, fundador del Yunque en Guanajuato.

 Los Cristeros derramaron su sangre en defensa de la libertad de culto, pero terminada la batalla, un grupo de jóvenes se alistaba para una nueva encomienda: sabotear el proyecto de educación socialista de Calles. Según Ruiz Chávez, de la mano de la Universidad Autónoma de Guadalajara nació El Yunque. Nació como una organización secreta, dice Luciano, para poder combatir eficazmente a sus enemigos, también secretos.

El objetivo de la organización estaba centrado en combatir al comunismo, a los masones y a los judíos, y en general a la izquierda internacional. Pero fundamentalmente, dice Luciano Ruiz, “queríamos poner en la práctica un estado cristiano”. Irónicamente, “ni siquiera era requisito ser católico para ingresar al Yunque”, dice Luciano, porque a todos se les canalizaba a través de los organismos periféricos y de fachada dependiendo de sus intereses: Boy Scouts, grupos de choque -Movimiento Universitario de Renovadora Orientación (MURO), Frente Universitario Anticomunista (FUA)-, etcétera. Todos eran potencialmente útiles para la causa: “implantar el reino de Dios en la tierra”. Convencían a sus adeptos a través de la razón, explica, los convertían al catolicismo y los adiestraban en armas… Pero para defenderse, nunca para atacar. El Yunque era, a final de cuentas, una organización cívico-política-militar. 

-La expansión.

 

El Yunque de occidente -conocido también como Tecos- estuvo bajo el mando de los fundadores de la UAG, y casi de inmediato comenzó el proceso de expansión. Surgió entonces el Yunque de oriente. Ramón Plata Moreno, quien fue contactado por el sacerdote jesuita Manuel Figueroa Luna –incondicional de los fundadores de la UAG-, inició la estructura del Yunque en Puebla en los años cincuenta.

 Ramón Plata, “poseedor de una presencia moral y fuerza espiritual enorme que influía sobre todos”, se convirtió en el puente que comunicaba a la organización de oriente con la de occidente. El carisma del Yunque –predicado por Ramón-, es decir su razón de ser, explica Luciano, es combatir la pobreza, predicar con el ejemplo, y ser soldados de Dios.“La mayoría éramos jóvenes idealistas con formación mística y espiritual, con sentido real de la eternidad: golpeábamos igual que nos golpeaban (porque) estábamos en una guerra”, subraya el hombre de 68 años, quien ingresó al Yunque en Puebla a los 17 años, de la mano de Plata Moreno.

Ruiz Chávez participó en golpizas, lanzó bombas molotov y aventó piedras contra sus enemigos, pero nunca disparó un tiro: “los que llegaron a las armas fueron los Tecos”, acusa. “Fuimos intolerantes porque el contexto era intolerante: era la confrontación entre dos concepciones del mundo; o están conmigo o están contra mí”. Veladamente, comenta, desde occidente se preparaba además el asalto al poder. 

-La fundación en Guanajuato.

 

Luciano Ruiz Chávez se matriculó en la Universidad de Guanajuato (UG) entre 1965 y 1966. Venía de Morelia con la encomienda de terminar sus estudios en Derecho y reclutar jóvenes para la Organización, por instrucciones de Ramón Plata Moreno. En la primera célula del Yunque en Guanajuato, dice, estaban Gerardo Mosqueda Martínez –actual secretario de Gobierno-, y Alberto Diosdado, titular de la Secretaría de Educación.

 

El activismo de Ruiz Chávez era tan intenso, que fue detectado casi de inmediato por el gobierno federal. Para entonces había ya fundado la Organización Estudiantil Anticomunista –parte visible de la organización política del Yunque-, que, entre otras acciones, organizó a estudiantes de varias facultades para impedir la entrada de la marcha de la libertad, en febrero 1968, organizada por la Central Nacional de Estudiantes Democráticos (CEND). La marcha inició en Dolores Hidalgo, y tenía como objetivo exigir al Gobierno federal la excarcelación de presos políticos.

 

Además de los grupos de izquierda y del Gobierno, Ruiz Chávez y El Yunque de oriente contaban con un nuevo enemigo: los Tecos, o el Yunque de occidente. La ruptura que confrontó a las dos corrientes de la Organización se dio a mediados de los sesenta, recuerda Ruiz Chávez, luego de que los Tecos atacaron al papa Paulo VI, a quien calificaron de comunista y judaizante. El Yunque de oriente se mantuvo fiel al Papa, y según Ruiz Chávez, desde ese momento los Tecos juraron la muerte de Ramón Plata Moreno. “El Yunque juró la muerte de Plata”, precisa Ruiz Chávez, siempre procurando no deslindar a los Tecos del Yunque porque insiste en que son lo mismo.

 Luciano se vio forzado a huir de Guanajuato en 1968: “o me iba o me mataban”.Y es que el Yunque de occidente ya había penetrado en la entidad. Luciano explica que desde que llegó a la ciudad de Guanajuato, se dio cuenta de la presencia del grupo más radical de la Organización en León, operando a través de organismos de membrete como el Instituto Atlético Cultural Militar, comandado por Arturo Jiménez de Lara, o Juventud Inconforme Positiva, que dirigía Alfredo Anda Páez.

Tras su huída, Ruiz Chávez fue relevado por Guillermo Velasco Arzac, quien continuó el reclutamiento de yunquistas en León. “A través de (Ricardo) Alaniz llegó Guillermo Velasco a León; dio clases con jesuitas y lasallistas, y se convirtió en el principal operador político de ambos grupos (oriente y occidente)”, asegura Ruiz. Velasco Arzac jugó con los dos bandos, dice Luciano, y creó la estructura de toda la Organización en el Bajío… que terminó por penetrar al PAN y al Gobierno del Estado, olvidando en el camino el motivo por el cual fue creada. SABOTEABAN PELICULAS ‘INMORALES’ Cinthya Castañeda A finales de la época de los 60, el Yunque apenas comenzaba a penetrar en círculos estudiantiles y asociaciones juveniles. Desde sus inicios, comenzó a causar revuelo a pesar de ser una organización que no sólo pedía, sino exigía mantenerse en secreto.“Todo el movimiento se basaba en combatir el comunismo y fomentar la moral, los valores cristianos. En las reuniones siempre nos hacían saber que nosotros éramos los que íbamos a salvar el mundo y en base a eso teníamos que actuar”, relató un ex yunquista.

“Recuerdo que una vez estaban proyectando una película que para nosotros era inmoral, casi pornográfica y entonces para frenar esa ‘perdición’ fuimos al cine y llevábamos agentes químicos, y los esparcimos por el lugar para que oliera feo y la gente se saliera.“Otra de nuestras acciones era cortarle el pelo a los greñudos, a los que veíamos fodongos los agarrábamos y les cortábamos el pelo para que estuvieran presentables, porque ese era uno de nuestros preceptos, ser rectos y decentes, hasta en la forma de vestir y de vernos”.

Esas fueron de las primeras acciones con las que la Organización Nacional del Yunque comenzó a manifestar su descontento con la situación por las que atravesaba el País.Después surgieron las manifestaciones masivas, según relató, y uno de sus medios era la colocación de carteles y anuncios en las calles, en las que se expresaba el rechazo al comunismo, como una de las principales amenazas para la sociedad cristiana y de moral intachable.

En sus inicios, al igual que ahora, El Yunque se valía de asociaciones religiosas y civiles de orden social para reclutar a sus adeptos: movimientos estudiantiles, organizaciones de ayuda social, agrupaciones católicas era donde los adeptos ponían los ojos para detectar líderes con raíces cristianas que tuvieran potencial para pertenecer a esta organización.“A mí me sacaron de una organización que formé con un grupo de amigos, para ayudar a la sociedad, específicamente hacíamos labor social en las escuelas primarias. Luego cuando entramos, se nos pedía que reclutáramos a más jóvenes y en donde nosotros nos fijábamos mucho era en la escuela, a quien le veíamos cualidades lo invitábamos”, añadió le testigo.  … Y DESTRUIAN REVISTAS PORNOJesús Padilla La última vez que Juan cumplió una misión para la organización nacional del Yunque, fue hace 12 años. “Recuerdo que nos juntábamos y nos robábamos las revistas pornográficas de Nano’s, que lo atendía un tal George y que ya se murió; y luego en ceremonia las quemábamos, también comprábamos globos y los llenábamos de anilina y los aventábamos a las revistas obscenas”, recuerda Juan, que pidió el anonimato a cambio de la entrevista que fue realizada en un aula.

“Lo mismo hacíamos con los discos o libros que tuvieran portadas provocativas. Nosotros fuimos adiestrados en la defensa personal, nos decían que era para que supiéramos defendernos de nuestros enemigos, pero también nos enseñaron el manejo de automóviles en situaciones críticas y los más avanzados enseñaban el uso y manejo de las armas.

“Así pasaron los años hasta que llegó el momento en que nombraron jefe de una orquesta y comenzaron las infiltraciones, en todos lados estábamos y ni quién se diera cuenta, se metieron al PRI, al PDM, a las escuelas, con los masones, hasta otras religiones y todo lo teníamos que reportar detalladamente”.

Hace 12 años, Juan fue olvidado, relegado por la organización, pero aún así no pierde la esperanza de algún día volver a ser llamado para “Instaurar el Reino de Dios en la Tierra”.“Duré 17 años y de un día para otro ya no me llamaron, esperé días, semanas y ya han pasado 12 años y nada, a los viejos que ya no les servimos, eso pienso, nunca me dijeron ya no eres del grupo ni nada, sólo me dejaron de llamar”, relató.

“Cuando uno llega a cierta edad se olvidan de uno, no es que lo corran, pero ya no te llaman y pues de cierta forma te aíslan, pero todos sabemos que uno nunca dejará de ser Yunque, aunque ya no nos llamen, porque cuando hay problemas entonces nosotros vamos a intervenir sin necesidad de que nos llamen para ayudar a nuestros hermanos”.

El hombre, de 50 años, actualmente es catedrático en una Universidad desde donde continúa su lucha. “Yo sé bien quién está adentro todavía y nos vemos y nos reunimos cuando algo sucede contra nuestro grupo (El Yunque) sabemos cada quien lo que tiene que hacer, así fuimos educados, yo por eso desde aquí (un aula) sigo mi lucha”. El maestro universitario recuerda que tenía 20 años cuando fue seleccionado para entrar a la organización en la que permaneció durante 17 años y llegó a ser Jefe.

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