Yucatán, la porción centroamericana de México.

Posted on junio 26, 2005. Filed under: Oligarquía, Yucatán |

Claves para entender a la OLIGARQUÍA yucateca.
Por: José Luis Sierra

Todo aquél que se acerque a los procesos políticos y sociales en los estados del sur de México, sean actuales o del pasado, se encontrará con características que no se hallan en el resto del país y que, en cambio, existen y tienen vigencia en los países centroamericanos.

Además de la cercanía geográfica, hay por lo menos dos razones que explican esta similitud entre el sur de México y el área centroamericana. La primera, la fuerza predominante de la población y de las culturas indígenas en ambas regiones; factor que determinó tanto los procesos de integración social como las pautas que siguió el desarrollo económico. La segunda, la manera como se articuló la región sur de México al resto del país a lo largo de la historia y, en particular, tras el proceso de reconformación nacional que se dio con la Revolución Mexicana.

El interés del presente trabajo tiene que ver con la conformación histórico-política de la región sur de México y la manera como esta región del país se ligó al proyecto nacional vigente, por eso dejaré a un lado el análisis de la cuestión indígena y me centraré en el análisis de la Revolución Mexicana en el sur y, específicamente, en Yucatán.

A diferencia de lo que ocurrió en el centro o en el norte del país, en los estados del sur, la Revolución Mexicana no desmanteló del todo la estructura de dominación política y de control social que se construyó durante el porfiriato, ni aseguró el desarrollo autónomo de las clases populares. Esta insuficiencia histórica explica, así sea en parte, la pervivencia, en toda esa región, de formas coactivas de dominación –como es el caso del caciquismo o del intermediarismo comercial (“ladinismo”)- así como la excesiva concentración de las decisiones económicas y políticas en unas cuantas manos. Manos que pertenecen, siempre, a integrantes de las mismas familias.

Para el caso específico de Yucatán, lo que fue la Revolución Mexicana y buena parte del proceso modernizador que se vivió a lo largo del siglo XX, ambos fenómenos estuvieron radicalmente definidos por el peso y el comportamiento de la oligarquía henequenera, por el despliegue de intereses del pequeño grupo de familias que monopolizaron el control político y económico de la entidad –y de la Península- durante el porfiriato. Control que no desapareció del todo con la Revolución Mexicana.

La oligarquía henequenera –la “casta divina”- ha sido objeto de muchos y muy valiosos estudios, la mayoría de ellos con un enfoque económico o desde el punto de vista de las relaciones sociales y de familia. Existen pocos trabajos que consideren y atiendan las “dos piernas” sobre las que descansaba el poder de la oligarquía, esto es, el control absoluto de la política y de la economía. Y, muchos menos, que se hayan ocupado de recuperar y de analizar las relaciones que se dieron entre el antiguo grupo dominante y el grupo emergente, la nueva “clase política” que, al influjo de la Revolución Mexicana, pudo arrancarle el control del aparato gubernamental a la “casta divina”, mas no las bases de su dominio económico o de su influencia social.

Determinar y analizar las fuentes primarias del poder que detentaba la oligarquía henequenera, el estudio de sus debilidades y contradicciones, nos permiten comprender el profundo vuelco que se vivió en Yucatán como parte de la Revolución Mexicana. Proceso de cambio que no asumió los ribetes sangrientos de otras regiones pero que alcanzó tanta o mayor trascendencia si evaluamos el poder que concentraba la oligarquía henequenera y los severos mecanismos de subordinación que pesaban sobre el grueso de la población yucateca.

El derrumbe del poder oligárquico no se explica por sí mismo. Por eso resulta indispensable conocer el proceso de construcción de sus contrarios, de quienes empezaron por oponerse a los designios o los intereses oligárquicos y llegaron a convertirse en los protagonistas del cambio revolucionario en Yucatán. Atender esta perspectiva doble, el desmantelamiento oligárquico y la irrupción de nuevos actores sociales, es la manera como podemos recuperar la complejidad y el dinamismo de la historia y de la realidad actual.

                                              Mérida, Yucatán; noviembre del 2005.

<span style=”font-size:85%;”>(Estas reflexiones forman parte de la Introducción del libro: “La Oligarquía Henequenera”, que está en proceso de edición).</span>

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